-CATRE Y PARAISOS-

rolandomoro 473 17/10/2017 09:11:57
“LOS POCILLOS”
Mario Benedetti (1959)
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rolandomoro 473 29/12/2019 19:41:23
El Turco colocó un par de panes sobre el tambor de aceite que le servía de meza y de su morral sacó dos salamines y unas rodajas de mortadela. Se sentaron en unos banquitos y Coni sirvió el vino en unos vasitos de plástico.
La única luz que los alumbraba venía de los altos faroles de afuera. Al atravesar el enrejado de la ventana tejía unos arabescos de sombra sobre el piso, algo que daba un cierto dramatismo a la escena.
A medida que el Turco bebía, iba recuperando su locuacidad. Coni tomaba, fumaba y comía pedacitos de mortadela que cortaba con su pequeño cuchillo.
rolandomoro 473 29/12/2019 19:42:16
Coni miraba al Turco con una mirada medio espantada, como si no lo reconociera.
Co dos dedos Coni despegó el cigarrillo de los labios, tosió brevemente, y mirándose los dedos de los pies descalzos, dijo:
- ¿Y por qué vos te juntas conmigo?
Perdido en el alcohol, el Turco trató de decir algo, pero no se le ocurrió nada. Se encogió de hombros, se tomó de un trago lo que quedaba en el vasito y se sirvió más.
Se acercó mansito el perro del Turco y se acostó a su lado azotando con la cola el piso de tierra.
rolandomoro 473 29/12/2019 19:43:05
-Guacho, Guacho-llamó al perro y e acarició el lomo
-Se llama Guacho como vos….-Coni masticaba con la boca abierta un bollo de mortadela, pan y saliva. Le faltaban casi todos los dientes. El Turco alzó una mirada dulce y dejó que recorriera la cara de la mujer. La brasa de cigarrillo iluminó y apagó la mano de ella. Se escucharon unos bocinazos, voces lejanas y una risa. Habían comenzado los cohetes. La noche se los tragó sin misterios.
-No sé, la verdad que no sé…. Dijo Coni por lo bajo
- ¿Qué cosa? -dijo el Turco.
- ¿Por qué te juntas conmigo?
-No sé-murmuró el Turco-pero es que nos juntamos nomás…Para mí que sos linda y me gustas, capaz que sea eso nomás.
rolandomoro 473 29/12/2019 19:43:55
-Vos estás borracho-rugió Coni, los ojos le relampaguearon- yo no le gusto a nadie, no me gusta gustarle a nadie y menos a vos, borracho, viejo y rotoso.
El Turco sonrió, mordió una rodajita de salame, la embuchó con un trago de vino. Se incorporó.
-Ni se te ocurra acercarte, negro de cuarta-Coni lo señalaba con el cuchillito.
-Pero, vos me mostraste una vez unas fotos de cuando eras nena y eras muy linda, Coni, tu mamá también era linda.
-El Turco volvió a sentarse.
rolandomoro 473 29/12/2019 19:44:45
-Esa no era yo, la inventé porque estaba borracha y tenía hambre, esa noche estaba cagada de hambre.
-Coni, yo te puedo cuidar, venite a vivir conmigo.
La luna seguía moviéndose y ahora la luz partía en dos a Coni.
El guardia de prefectura, a cincuenta metros, escuchó los gritos y los ladridos del perro.
La vos de una mujer lanzaba alaridos, insultaba y pateaba cosas.
-¡¡Nadie puede quererme, soy sola y me voy a morir sola!!-escuchó el guardia que gritaba la mujer.
rolandomoro 473 29/12/2019 19:45:36
Después la voz de un hombre largó un aullido desgarrador. El guardia alcanzó a distinguir en la oscuridad la silueta de una mujer que salió tambaleándose de la caseta, recorrió unos metros y cayó.
Cuando el guardia llegó junto al cuerpo caído, vio a la mujer agonizando, llorando y llamando a su mamá.
Habían empezado las campanadas. Eran las doce. Las cañitas azotaban el cielo con sus luces.
rolandomoro 473 4/1/2020 19:29:53
-“Fiesta de disfraces”- historia disparatada de *Woody Allen*
rolandomoro 473 4/1/2020 19:30:37
Les voy a contar una historia que les parecerá increíble. Una vez cacé un alce. Me fui de cacería a los bosques de Nueva York y cacé un alce.
Así que lo aseguré sobre el parachoques de mi automóvil y emprendí el regreso a casa por la carretera oeste. Pero lo que yo no sabía era que la bala no le había penetrado en la cabeza; sólo le había rozado el cráneo y lo había dejado inconsciente.
rolandomoro 473 4/1/2020 19:31:18
Justo cuando estaba cruzando el túnel el alce se despertó. Así que estaba conduciendo con un alce vivo en el parachoques, y el alce hizo señal de girar. Y en el estado de New York hay una ley que prohíbe llevar un alce vivo en el parachoques los martes, jueves y sábados. Me entró un miedo tremendo…
rolandomoro 473 4/1/2020 19:31:57
Dieron las doce de la noche y empezaron a repartir los premios a los mejores disfraces. El primer premio fue para los Berkowitz, un matrimonio disfrazado de alce. El alce quedó segundo. ¡Eso le sentó fatal! El alce y los Berkowitz cruzaron sus astas en la sala de estar y quedaron todos inconscientes. Yo me dije: Ésta es la mía. Me llevé al alce, lo até sobre el parachoques y salí rápidamente hacia el bosque. Pero… me había llevado a los Berkowitz. Así que estaba conduciendo con una pareja de judíos en el parachoques. Y en el estado de Nueva York hay una ley que los martes, los jueves y muy especialmente los sábados…
rolandomoro 473 4/1/2020 19:32:48
A la mañana siguiente, los Berkowitz despertaron en medio del bosque disfrazados de alce. Al señor Berkowitz lo cazaron, lo disecaron y lo colocaron como trofeo en el Jockey club de Nueva York. Pero les salió el tiro por la culata, porque es un club en donde no se admiten judíos.
rolandomoro 473 4/1/2020 19:33:36
Regreso solo a casa. Son las dos de la madrugada y la oscuridad es total. En la mitad del vestíbulo de mi edificio me encuentro con un hombre de Neanderthal. Con el arco superciliar y los nudillos velludos. Creo que aprendió a andar erguido aquella misma mañana. Había acudido a mi domicilio en busca del secreto del fuego. Un morador de los árboles a las dos de la mañana en mi vestíbulo.
rolandomoro 473 4/1/2020 19:34:10
Me quité el reloj y lo hice pendular ante sus ojos: los objetos brillantes los apaciguan. Se lo comió. Se me acercó y comenzó un zapateado sobre mi tráquea. Rápidamente, recurrí a un viejo truco de los indios navajos que consiste en suplicar y chillar.
rolandomoro 473 7/1/2020 20:38:14
-LA IDENTIDAD-
Elena Poniatowska (Francia-México, 1932)
rolandomoro 473 7/1/2020 20:39:08
Yo venía cansado. Mis botas estaban cubiertas de lodo y las arrastraba como si fueran féretros. La mochila se me encajaba en la espalda, pesada. Había caminado mucho, tanto que lo hacía como un animal que se defiende. Pasó un campesino en su carreta y se detuvo. Me dijo que subiera. Con trabajo me senté a su lado. Calaba frío. Tenía la boca seca, agrietada en la comisura de los labios; la saliva se me había hecho pastosa.
rolandomoro 473 7/1/2020 20:39:55
Las ruedas se hundían en la tierra dando vuelta lentamente. Pensé que debía hacer el esfuerzo de girar como las ruedas y empecé a balbucear unas cuantas palabras. Pocas. Él contestaba por no dejar y seguimos con una gran paciencia, con la misma paciencia de la mula que nos jalaba por los derrumbaderos, con la paciencia del mismo camino, seco y vencido, polvoroso y viejo, hilvanando palabras cerradas como semillas, mientras el aire se enrarecía porque íbamos de subida –casi siempre se va de subida-, hablamos, no sé, del hambre, de la sed, de la montaña, del tiempo, sin mirarnos siquiera.
rolandomoro 473 7/1/2020 20:40:45
. Y de pronto, en medio de la tosquedad de nuestras ropas sucias, malolientes, el uno junto al otro, algo nos atravesó blanco y dulce, una tregua transparente. Y nos comunicamos cosas inesperadas, cosas sencillas, como cuando aparece a lo largo de una jornada gris un espacio tierno y verde, como cuando se llega a un claro en el bosque. Yo era forastero y sólo pronuncié unas cuantas palabras que saqué de mi mochila, pero eran como las suyas y nada más las cambiamos unas por otras. Él se entusiasmó, me miraba a los ojos, y bruscamente los árboles rompieron el silencio. “Sabe, pronto saldrá el agua de las hendiduras”.
rolandomoro 473 7/1/2020 20:41:28
“No es malo vivir en la altura. Lo malo es bajar al pueblo a echarse un trago porque luego allá andan las viejas calientes. Después es más difícil volver a remontarse, no más acordándose de ellas”… Dijimos que se iba a quitar el frío, que allá lejos estaban los nubarrones empujándolo y que nuestras palabras caían como gruesos terrones, como varas resecas, pero nos entendíamos.
rolandomoro 473 7/1/2020 20:42:05
Llegamos al pueblo donde estaba el único mesón. Cuando bajé de la carreta empezó a buscarse en todos los bolsillos, a vaciarlos, a voltearlos al revés, inquieto, ansioso, reteniéndome con los ojos: “¿Qué le regalaré? ¿qué le regalo? Le quiero hacer un regalo…” Buscaba a su alrededor, esperanzado, mirando el cielo, mirando el campo. Hurgoneó de nuevo en su vestido de miseria, en su pantalón tieso, jaspeado de mugre, en su saco usado, amoldado ya a su cuerpo, para encontrar el regalo.
rolandomoro 473 7/1/2020 20:42:44
Miró hacia arriba, con una mirada circular que quería abarcar el universo entero. El mundo permanecía remoto, lejano, indiferente. Y de pronto todas las arrugas de su rostro ennegrecido, todos esos surcos escarbados de sol a sol, me sonrieron. Todos los gallos del mundo habían pisoteado su cara, llenándola de patas. Extrajo avergonzado un papelito de no sé dónde, se sentó nuevamente en la carreta y apoyando su gruesa mano sobre las rodillas tartamudeó:
-Ya sé, le voy a regalar mi nombre.

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